viernes, 17 de noviembre de 2017

Me mentiría a mi misma si dijera que no quiero pasar horas con la cabeza apoyada en tu regazo, o que me quedaría una eternidad entre tus brazos.

Me estaría engañando si me dijese que puedo vivir sin pensarte, y que no me importa como de otras hables.

Me crearía una farsa si no asumiera que cinco minutos antes de verte el corazón me late al ritmo de la samba, y que cada vez que me hablas desearía fundir mis labios en los tuyos.

Pero tengo que asumir que no puedo captar la atención de quién no me antepone a los demás, y que quizás no este destinada a vivir estos momentos, no nunca, sino nunca contigo.

Pero no te culpo por ello, pues me quisiste de la mejor manera que pudiste y supiste, aunque no fuera la que yo quería.

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