jueves, 16 de noviembre de 2017

Paseando al lado del mar, en un pueblo costero de esos en los que había pasado cada verano y había crecido sabiendo de ellos, allí me encontraba, contemplando como a mi izquierda se encontraba una playa vacia, con horizonte tan oscuro que no sabría definir donde quedaba la línea que hay entre el cielo y el mar. 
Mientras, a mi derecha se encontraba una multitud de gente paseando mientras conversaban o se comían un helado. Era fascinante ver como en un mismo sitio, simplemente girando 180 grados la cabeza, a pocos metros de distancia, te encontrabas con dos planos totalmente distintos. Esa es una de las maravillas que más admiro de la vida, el como en metros o minutos las cosas pueden cambiar tanto, porque la vida es así, en un momento estás en un punto, que en segundos puedes estar ayendo o subiendo.


LA ESENCIA DE LA VIDA ES EL CAMBIO.

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